Ahora que sé que ya no somos nada, intenté ser amigos… Te
deseé suerte con tus exámenes y ni me contestaste si quiera.
Llevo pensando en ti dos interminables días. Torturándome,
echándote de menos sin nunca haberte tenido, estando celosa hasta de tu propia sombra;
pero sobre todo de esas chicas que te pueden abrazar… cosa que ahora yo no
puedo hacer, aunque me muera de ganas.
Sé que es una putada que te digan lo que te dije ayer; pero
sinceramente, pensaba que ya te habías cansado de mi, porque llevabas dos-tres
días pasando de mi… Claro que es obvio porque, ¿para qué aguantarme teniendo un
montón de chicas a tu disposición?
Ahora me paso el día pensando en ti y en los pocos pero mágicos
momentos que pasamos juntos… nuestro primer beso, ese día en la playa, esas
llamadas, la noche de skype… demasiadas cosas bonitas en tan poco tiempo…
demasiados sentimientos que duelen para no haber sido nada. Demasiados…
Te hicieron sufrir, y no sé cómo te habrás tomado esto; pero
yo también sufrí por amor, y lo hago cada día al estar enamorada del idiota de
mi amigo; cosa que intento hacer que desaparezca cada día de mi vida, y que,
ahora con más motivo, haré más concienzudamente. Ya borré todas las fotos suyas
y conversaciones que tuvimos, todas las fotos que me pasaba que guardaba y todas
las cosas que me recordaban a él. También le pedí que me devolviera la pulsera
que le presté y acabo quedándose, y ha aceptado a dármela la próxima vez que
nos veamos.
No sé por qué hago esto. No sé si es por recuperarte, por
demostrarme a mi misma que soy una débil que va de dura, por agraciar a mis
amigos, o porque de verdad quiero olvidarle… Sea el motivo que sea, tú estás
siempre presente cuando pienso en él. Te perdí por él. Pensaba que llegaríamos
a más. Pensaba que íbamos a ser felices juntos… pero pensaba mal… porque sabía
que en cualquier momento ocurriría lo que pasó; volvería a caer en las redes
del amor de George, desgraciadamente.
Claro que podía habértelo ocultado y nadie hubiera sabido de
ello; pero eso ya lo hice una vez y acabé viviendo una mentira y amando en
secreto al mejor amigo de mi novio, y no quería volver a vivir en una mentira,
engañándote a ti y a mis propios sentimientos, obligándome a decir cosas que no
sentía o algo así.
La putada es que sí lo sentía, y lo siento. Te quiero, y SÍ
tiene sentido decirlo, porque es lo que siento y eso lo tengo muy claro… pero
lo que desconozco es la intensidad con la que lo hago, y si irá a más o menos. Desconozco
si volveré a sentir cosas más fuertes por él, o todo irá a menos como ansío… Ahora
ya no sé qué hacer. Sólo pienso en ti, en tu sonrisa, en tus ojos, en tus
labios, en tus besos y abrazos, en tu risa, tus tonterías, tu voz… sólo puedo
pensar en ti…
Me prometí no volver a enamorarme por lo mismo, porque luego
me acabo haciendo daño a mí misma, y no, no me agrada. Lo paso mal para nada,
porque a saber si has pensado en mi una sola vez desde que dejamos de hablar
ayer… seguro que no, lo sé. Seguro que ya te habías cansado de mi y no sabías cómo
decirme de terminar ese rollo raro que teníamos.
Sinceramente, no puedo estar en Tuenti, Twitter o WhatsApp sin
pensar en ti y que se me llenen de lágrimas los ojos que, aunque se disipen
pronto, duelen en lo más hondo de mi corazón, porque te veo… veo como vives y
yo me quedé parada en el sitio observando como todo pasa… y sin si quiera haber
tenido nada contigo, que es lo que más me ralla.
Siempre digo lo mismo: no volveré a sentir nada serio por
alguien. Pero luego llega alguien como tú y lo jode TODO.
Yo era feliz, a mi manera. Me liaba con quien quisiera tras
un duro curre buitreándomelos, pero no llegaba a sentir nada más, y luego
estaba él que me hacía feliz con tan sólo sonreír aunque yo no fuera el motivo.
Vale, no era la mejor manera de hacer las cosas, pero a mi
me valía para matar el aburrimiento y para sonreír con él… Y tuve que conocerte
y hacer el idiota pidiéndole tu número a Nassim… tal como están ahora las
cosas, me arrepiento de haberlo hecho; tenía que haberme quedado callada
pensando que eras mono y seguir detrás del idiota de George; pero NO, tuve que
pedirle tu número y me lo dio… En fin, es lo que hay. Ahora me toca pasarlo
mal, sentirme culpable por mis sentimientos y pensar que soy una mentirosa y
una traidora por no ser capaz de controlar mis acciones y emociones.
Un beso y gracias por leerme.
Emilia Jiménez.